Jamás hablo de política ni de proyecciones. Construyó espacios financiándose con cajas públicas, siempre escondido bajo la complicidad del silencio; se auto percibe superior abanicado con la solvencia discursiva que se atreve refugiado en la defensa de “valores morales y sociales”, que jamás explica cuales son. Formó parte de cuanto conchabo estructurado en una casta política de mesas chicas y cajas grandes de legisladores provinciales que vendieron el partido – UCR – repartiendo vergonzosos cargos que nunca demandaron una responsabilidad social, política o institucional. Con su sello de ÑOQUIS en la frente, Federico Pezz, lucha por quedarse con la intendencia de la ciudad de Las Toscas. Cargo que su propia ciudad se lo negó sistemáticamente.
Federico Pezz acumuló un currículo que poco se emparenta con actividades políticas de cara a la gente. Es el claro ejemplo de quien, perteneciente a una CASTA de privilegiados, viven del estado provincial cobrando jugosos haberes – salarios – sin dar nada a cambio para nadie ni por nada. Hoy ostenta el cargo de funcionario provincial, sin que alguien le reconozca alguna actividad institucional en la provincia. En el colectivo de ÑOQUIS que financian las estructuras legislativas de la provincia, Pezz acumula puntos en un asfixiado contexto de impresentables que, cobrando $ 8.000.000 mensuales dedica su tiempo a sacarse fotos con el equipo político de Chamorro y pronunciar discursos de promesas de prosperidad colectiva en esta loca carrera de campaña electoral.
Su atril de superioridad y su gran tiempo de ocio, le permite desacreditar al resto de sus contrincantes mientras reparte solvencias – dineros públicos – en nombre propio para beneficio propio. En sus 25 años viviendo del estado cumplió con 3 cargos electivos, sin conocerse actividad legislativa de importancia. Acomodó parientes, y amigos ensobrando correveidiles y chismosos de baja estopa.
Los mentados valores morales que proclama Pezz fueron negociados en mesas chicas a cambio de rentados cargos – sin responsabilidad ni contraprestación – financiando para sí una larga carrera indemnizando su voraz apetito por las cajas públicas y dineros fáciles obtenidos en lóbregos acuerdos con mercaderes del poder de turno. En sus 25 años que alterno entre la legislatura y promiscuo ÑOQUIS, Pezz jamás ganó en su ciudad norteña. Lo conocen demasiado para arriesgar un cargo con tan mentado paracaidista político y currero de silenciosos pasillos alfombrados.
